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jueves, 14 de abril de 2016

Joaquín Fermandois: “Sin un canje de tierra no hay posibilidad de ningún acuerdo con Bolivia”

El doctor en Historia y miembro del equipo convocado por Cancillería para preparar la contramemoria chilena, dice que el preacuerdo alcanzado entre Pinochet y Banzer en 1975 es “una pista” para una salida definitiva a los problemas fronterizos con Bolivia, pero sólo después de que sanen las heridas dejadas por la disputa en La Haya.

Por: Jorge Poblete, @jpobletecapital en Twitter
Fotos: Verónica Ortiz

"Es posible que el chorro de la ducha tenga más agua que el Silala, pero no hay que despreciar estas cosas pequeñas, los accidentes geográficos diminutos pueden adquirir un simbolismo abrumador”, dice el historiador Joaquín Fermandois, sobre el reciente anuncio del presidente boliviano Evo Morales de ampliar la disputa marítima con Chile a un nuevo frente: el Silala, también llamado Sololi, o incluso Cajón, dependiendo del tramo del que se hable.
El curso nace a más de 4.300 metros sobre el nivel del mar, en el departamento boliviano de Potosí, desde donde escurre hasta la cuenca del Loa. Se trata de un avance discreto, a ratos por la superficie y a ratos en forma subterránea, por tuberías y obras de canalización, que permiten que sus aguas hoy sean utilizadas en faenas de Codelco y del Ferrocarril Antofagasta (FCAB), controlado por el Grupo Luksic.
Todas estas obras derivan de concesiones entregadas a principios del siglo XX, a ambos lados de la frontera, a The Antofagasta (Chili) and Bolivia Railway Company Limited, en tiempos de las locomotoras a vapor. En 1996, el país altiplánico objetó esta concesión y un año después la caducó, argumentando incumplimientos de contrato. El debate subió de tono y el Parlamento boliviano resolvió en 1999 borrar de los mapas la palabra “río” en referencia al Silala (los ríos pueden ser internacionales) y en cambio utilizar el término “manantial” (de origen generalmente local).
Después de una fallida adjudicación impulsada por Bolivia para la empresa Ductec S.R.L., Santiago y La Paz alcanzaron un preacuerdo para repartir el uso de las aguas, que fue consultado al departamento de Potosí, que se opuso tenazmente y pidió millonarias indemnizaciones retroactivas. Morales entonces echó pie atrás y mantuvo este reclamo en un segundo plano, para priorizar la ofensiva en La Haya por la salida al mar. Eso, hasta fines de marzo.
En este escenario que el profesor Joaquín Fermandois –quien en octubre se sumó como coordinador de historiadores del equipo chileno, entre cuyas labores está la preparación de la contramemoria que se entregará en julio–, se refiere a la compleja situación de la relación entre ambos países. Justo en momentos en que la administración de Morales está siendo cuestionada, tras perder el referendo que permitía una nueva reelección y luego de conocerse los millonarios contratos estatales que la ex pareja del presidente, Gabriela Zapata, se adjudicó en forma directa, en representación de una firma internacional, en un escándalo que además involucró a un supuesto hijo no reconocido por el mandatario.
-¿Lo sorprendió el anuncio de Evo Morales de una eventual demanda por el río Silala?
-Sí, pero fue una sorpresa relativa. Aunque los días previos se estaba como anunciado, si lo miramos respecto de la situación de hace un par de meses, claro que es una sorpresa. Pero en otro sentido no lo es, porque Morales ha hecho una guerrilla política con Chile desde que emergió como líder, antes de ser presidente. Él ayudó a derribar a dos presidentes, Carlos Mesa, y anteriormente a Gonzalo Sánchez de Lozada, en actos que no pueden describirse sino como golpes en términos técnicos. Lo hizo por varias razones, y una de ellas era el tema chileno y el mar.
-¿Cuánto habrá influido en esta nueva controversia la derrota de Morales en el referendo y el escándalo con su ex pareja, Gabriela Zapata?
-Es probable que esos incidentes hayan tenido un efecto en activar este tipo de desafìos a Chile, pero nosotros nos engañamos al creer que es sólo política interna. Bolivia tiene una fijación con el mar desde la guerra del Pacífico, si bien hasta comienzos del siglo XIX esto se refería a un puerto. En el siglo XIX el tema era un puerto y en el XX, el asunto llegó a ser cada vez más el mar, lo que en la segunda mitad del siglo XX se volvió más fuerte que en la primera. En lo que llevamos del siglo XXI, especialmente por el fenómeno Morales y el populismo, la fijación es más fuerte todavía. Entre paréntesis, en el Tratado de 1904 Chile respondía a la necesidad del puerto al ofrecer y ser aceptado el libre tránsito.
-Pero si el objetivo de ellos es la salida al mar, ¿no se pierde especificidad al poner sobre la mesa además el Silala?
-Pienso que podría afectar a Bolivia esta situación. Evo Morales seguramente piensa lo contrario: que esto muestra la maldad de Chile y cómo se están llevando el agua del país. Pero en el caso del Silala hubo un acuerdo en que Chile podría usar una parte y pagar por la otra, eso era en sustancia ese precacuerdo que firmó Bolivia y suponía que el agua era de ambas partes (...). La Paz abre un flanco con esto, porque si está presentando demanda tras demanda, el problema no es el mar, sino que mantener una actitud combativa, que se puede calificar de guerrilla política, tratando de erosionar en todo momento la legitimidad del adversario.
“Bolivia, en el caso del Silala, por casi 100 años no dijo esta boca es mía, porque el río estaba en un mapa en el anexo del Tratado de 1904”.
-¿Y qué efecto podría tener esta situación en La Haya?
-Eso lo apreciará la Corte. Cuando surgió lo del Lauca, Bolivia nunca convocó una comisión internacional que viniera a medir los caudales, y en el caso del Silala, por casi 100 años no dijo esta boca es mía, porque el río estaba en un mapa en el anexo del Tratado de 1904.
Nadie sabía que había un problema con esto hasta que estalla la polémica a fines de los 90 en Bolivia, y después se declara la caducidad de la concesión entregada a la empresa y ahí empiezan los problemas. Y, como se sabe, en 2009 se llegó a un acuerdo, en que, como en todos los temas del mar, ha sido Bolivia la que se ha retirado de las conversaciones, acusando a Chile de no tener verdaderas intenciones de negociar.
-Cuando dice que esta situación podría afectar a Bolivia, ¿se refiere también a la demanda marítima?
-Hay un factor de incertidumbre siempre en la Corte, así que no podemos evaluar eso. Pero a la Corte le gusta ser Corte y pronunciarse a su manera, lo que atiende naturalmente a varios factores. No se la puede manipular tan fácil.
-Uno de los análisis más recurrentes de estos años resalta el carácter político del Tribunal de La Haya.
-Es un tribunal de las Naciones Unidas cuya misión es también llevar la paz, y eso podemos decir que es algo político: dependiendo del derecho pero con la misión de generar paz; esto último es lo que tiene un cariz que podríamos denominar político.
-Un momento atrás usted mencionaba al vocero de la demanda marítima, Carlos Mesa, quien había evitado mezclar el tema marítimo con el Silala. ¿Cree que el anuncio de Morales lo desacredita como interlocutor?
-Todo indica que entre Morales y Mesa ha habido una ruptura, que tuvo que ver, más que con el tema de la estrategia, con el referendo, con el tema político interno de Bolivia. Hasta donde uno ve, el ex presidente Eduardo Rodríguez, siendo de ánimo opositor, no actúa como opositor, en cambio Carlos Mesa sí, está más en la palestra.

Decisiones superiores

-En Santiago, el anuncio de Morales reanimó el debate sobre la conveniencia o no de que Chile permanezca en el Pacto de Bogotá…
-Lo único que voy a decir sobre eso es que va a venir en Chile un debate sobre el Pacto de Bogotá y que eso creo tiene que ver con la estrategia futura de cómo fijar todavía mejor los procedimientos de arreglo de controversias que hay entre los países americanos. Quizás hay algo incompleto ahí, pero tiene que llevarse a cabo de una manera meditada, planificada, no a manotazos de la noche a la mañana.
-¿En qué pie está Chile hoy en La Haya, con un tribunal que lo obliga a sentarse a negociar de buena fe pero sin un resultado predeterminado?
-Se logró algo, un poco ambiguo, y es que se pone a salvo el Tratado de 1904, que es parte del corazón de la posición chilena: que solucionamos las cosas pacíficamente, pero sobre la base de los tratados internacionales, y que hay revisión de los tratados cuando ambas partes están de acuerdo. No basta con que una de ellas lo diga.
-¿Pero no le parece que hay una trampa lingüística al decir que, si bien no con un resultado predeterminado, Chile debe negociar de buena fe? ¿Cómo se evalúa esa buena fe si no es a través del resultado de la negociación?
-En la única negociación que se puede calificar de tal, la de Charaña (de 1975), porque las otras fueron conversaciones o diálogos, sobran evidencias de que se actuó de buena fe.
-Así como mencionaba la necesidad de un debate en torno al Pacto de Bogotá, ¿no se requerirá también debatir sobre los pasos de Chile en el área comunicacional y a nivel de lobby? ¿Se ha descuidado ese aspecto?
-Se ha emprendido un trabajo comunicacional mucho más intenso que, me parece, comienza a rendir sus frutos. Sucede que ha sido ocasión para que brote un debate que desde hace mucho tiempo no existía en política exterior.

El canje

“Morales ha tratado de construir a Chile como un enemigo ideológico, cercano al imperialismo, diciendo también que la guerra del Pacífico se hizo por el imperialismo”, afirma el historiador. “Algunos dicen que Morales se engañó cuando vino a Chile la primera vez en 2006, y hubo una manifestación donde la gente terminó gritando ‘mar para Bolivia’. Era un grupo de interés, que se ha ido empequeñeciendo más, porque en el país ha habido un endurecimiento de la población, que recibe más razones para estar seguros de por qué Chile tiene que ser más inflexible”, recalca Fermandois.
-Este escenario que describe, ¿impide que alguna vez se pueda llegar a un acuerdo definitivo con Bolivia?
-Conversaciones con Bolivia después de La Haya puede haber. Charaña da una pista de cómo podrían ir algunas cosas, en lo cual es completamente indispensable un canje. Sin un canje de tierra no hay posibilidad de ningún acuerdo con Bolivia, con lo que Chile llama las pretensiones bolivianas.
-¿Y qué es exactamente lo que Chile debiera canjear, y a cambio de qué?
-Como en Charaña, nosotros les podemos pasar una parte, en que nosotros decimos cuál, porque no puede ser en cualquier parte, ya que Chile no se puede dividir. Y ellos nos pasan otra igual. Ésa es la base de Charaña, que Bolivia aceptó en un comienzo y después se empezó a retirar.
-¿Se refiere a ceder una playa en el norte?
-En torno a esa idea. Hay varias ideas, pero todo tiene que girar en torno a eso.
-Esa alternativa requiere que Perú esté de acuerdo…
-Se pregunta a Perú, naturalmente. Ésa era la base de Charaña: tienen que estar de acuerdo Chile y Bolivia. Una vez que Chile tenga la propuesta formal, y la anuncie públicamente, se hace un planteamiento a Perú. “Esto es lo que estamos ofreciendo y ustedes tienen que expresar su opinión sobre eso…”. La respuesta de Lima en ese entonces implicaba alterar el Tratado de 1929 (lo que complicó las cosas aparte del retiro boliviano), y eso Chile no lo podía aceptar.
-¿Esa vía no implica que Chile ceda soberanía?
-Chile no va a ceder soberanía. Es hacer un canje. La propuesta del 75 era que el territorio nacional mantuviera exactamente sus kilómetros cuadrados, más las millas de soberanía marítima, que eso se mantuviera íntegramente. Chile tiene tantos kilómetros cuadrados y el día después de la firma, va a seguir teniendo los mismos. E ídem para Bolivia, lo que da a entender que debe ser algo parejo para ambas partes.
-¿Ve en Chile un clima político favorable para avanzar en esta dirección?
-No, el país se ha puesto más intransigente. Charaña presenta una pista, basada en el canje, de cómo hacer algo, después de La Haya, conversado por largas décadas.
-¿Décadas?
-Después de La Haya habrá un proceso de cicatrización de heridas y luego, poco a poco, ir retomando relaciones, porque en algún momento tendrá que haber relaciones diplomáticas normales para conversar de verdad. Cuando se negoció en serio con Perú tras la guerra del Pacífico, a partir de 1922, duró siete años, y hubo vaivenes enormes entremedio, dimes y diretes, por decir lo menos, hasta el Tratado de Lima de 1929. Y esto es algo más complicado. No me parece que necesariamente los diálogos y negociaciones tengan que durar más de siete años, pero es un asunto de largo plazo.
“No hay que apostar a un cambio de gobierno en Bolivia. No parece ser la experiencia histórica que con otro gobierno vaya a cambiar la pretensión de acceso soberano al mar”.
-¿Y le parece que en Bolivia sí podría generarse un clima político favorable para un acuerdo?
-En Chile en 2006 hubo esperanzas con Morales, porque es un líder fuerte, y como tal a veces puede negociar y ser capaz de ceder. Esto pasó en Grecia cuando llegó al poder la izquierda, que cede lo que un gobierno conservador no hubiera podido. Hubo esperanzas de que Morales fuera algo así, pero fue todo lo contrario. Ahora, estos caudillos latinoamericanos por tradición son seres que pueden cambiar, porque tienen la autoridad que otros presidentes no tienen... hasta que se debilitan.
-Tras la derrota de Morales en un referendo, ¿cree que un gobierno de recambio podría mejorar el escenario con Bolivia?
-No hay que apostar a un cambio de gobierno en Bolivia. No parece ser la experiencia histórica que con otro gobierno se vaya a cambiar la pretensión de acceso soberano al mar. Aparte de eso, creo que Evo no está acabado. Su derrota en el referendo no fue abrumadora. Hugo Chávez también perdió un plebiscito, pero después se las ingenió para hacer lo mismo por otro lado. Además, a Bolivia no le ha ido mal económicamente. Y Morales tiene hasta el 2019 para planificar otra estrategia. No sé qué pasará en Bolivia, pero no es un caudillo derrotado.
-¿Esta pista de Charaña la ha socializado en el equipo chileno?
-No, porque no estamos hablando de eso ahora. Eso es para después de La Haya. Por ahora tenemos que esperar lo que señale la Corte, pero nosotros tenemos fe en nuestros argumentos. Además Chile no cederá soberanía.

Fuente: Capital online


martes, 12 de abril de 2016

Evo: Bolivia no robó agua, litio, cobre, guano ni salitre como Chile

 Senador chileno cree que “es el momento de hacer un esfuerzo de intercambio y de diálogo con las fuerzas vivas bolivianas, más allá del gobierno de Evo”

Beatriz Layme / La Paz

El presidente Evo Morales afirmó ayer que Bolivia no robó  agua,  litio,  cobre,  guano ni  salitre como lo hizo Chile, y reiteró que el juicio anunciado en  La Haya por el uso arbitrario de las aguas del Silala no es una acción hostil.
 
"Cuando fracasa el diálogo con nuestros vecinos como Chile (hay que) acudir a La Haya, (pero) es una acción de paz,  de búsqueda de paz y no es una acción de hostilidad u hostil como mencionan algunas autoridades chilenas”, dijo Morales.
 
Según la Real Academia de la Lengua Española, explicó Morales,  hostilidad significa provocación contra otra persona, grupo o nación. "¿Cómo podemos ser abusivos? ¿Cómo podemos agredir al pueblo chileno si, por el contrario, nosotros hemos sufrido permanentemente una agresión? (Fuimos) víctimas de una invasión, víctimas de saqueo, de robo, de asalto a nuestros recursos naturales”, se quejó. 
 
Así respondió el presidente   Morales a las autoridades chilenas que calificaron de hostil la determinación que asumió Bolivia de enjuiciar a su vecino,  primero por una salida soberana al mar y, segundo, por el uso arbitrario de las aguas del Silala.
 
La pasada semana, el  canciller de Chile, Heraldo Muñoz, afirmó que "está claro que (Bolivia) tiene una postura de hostilidad en vez de una de cooperación” y que supuestamente "eligió el camino de la confrontación y las demandas”. También manifestó que Santiago "siempre estará listo para dialogar”.
 
En marzo, el presidente Morales anunció que acudirá ante organismos internacionales  por el uso arbitrario de las aguas del Silala que emergen de al  menos 80 ojos de agua que fueron canalizadas por Chile desde el  cantón Quetena, departamento de Potosí. Sin embargo, La Moneda insiste en que las aguas provienen de un río internacional.
 
En ese sentido, Morales recapituló que Bolivia nunca quitó ni invadió al vecino país, pero sí Chile  en 1879 cuando "asaltó” 120 mil kilómetros cuadrados de territorio y 400 kilómetros de costa sobre el océano Pacífico.
 
"Que nos digan, por acudir a La Haya en busca de una solución pacífica, no sólo por la buena vecindad sino por la hermandad, que somos abusivos con Chile, se equivocan.  (Bolivia) no robó el agua, el litio, el cobre, el guano, el salitre; no se puede entender que ahora digan que se está agrediendo al pueblo chileno... Somos un país de diálogo, no de asalto ni del robo,  ni saqueo;  somos un país pacifista, de integración,  de diálogo”, manifestó Morales en un acto de entrega de  sables a cinco generales de la Policía nacional.
 
El 24 de abril de 2013, Bolivia presentó una demanda en contra de Chile ante el más alto tribunal, la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), en busca de una salida soberana a las costas del Pacífico, sobre la base de las promesas y compromisos realizados por gobiernos de ese país después del Tratado de Paz de 1904.
 
Senador chileno sugiere diálogo con Bolivia
 
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Chile, Jorge Pizarro (DC), manifestó ayer que es "momento de hacer un esfuerzo de intercambio y de diálogo con las fuerzas vivas bolivianas, más allá del gobierno de Evo Morales”.
 
A consideración de  Pizarro, "es un error no tener contacto político con los partidos bolivianos, con el Congreso de ese país y la comunidad, el mundo académico y todos aquellos que tienen algo que decir y opinar respecto de la relación permanente con Chile. Creo que en ese ámbito hemos pecado por omisión, hay que ser más proactivos en eso”.
 
El senador citó para hoy a su canciller Heraldo Muñoz para que explique la demanda por el uso de las aguas del Silala, como anunció Morales.

 Fuente: Página Siete

lunes, 11 de abril de 2016

Chile reconoció en 1908 que las aguas del Silala son vertientes

Esas aguas fueron adjudicadas para el abastecimiento de las máquinas de ferrocarril. Ahora benefician a al menos 40 empresas mineras del vecino país.

 Beatriz Layme / La Paz

 Chile reconoció que las aguas del Silala provienen de vertientes ubicadas en el Cantón Quetena de la provincia Sud Lípez del departamento de Potosí, y no se habla de un río internacional, según la escritura de concesión y adjudicación que fue suscrita el 28 de octubre de  1908.
 
En la cabecera del documento señala: "Testimonio N 48/1908, escritura de concesión y consiguientemente adjudicación del uso de las aguas que forman unas vertientes, denominadas ‘Siloli’”, suscrito entre la Prefectura de Potosí y la Compañía The Antofagasta (Chili) & Bolivia Railway Company Ltd (FCAB)”.
 
Las aguas adjudicadas fueron destinadas a la "alimentación” y abastecimiento de las máquinas de ferrocarril. La concesión fue cancelada en 1997.
 
En marzo, el presidente Evo Morales anunció el inicio de otro proceso ante la Corte Internacional de Justicia contra Chile por el uso arbitrario de las aguas del Silala, que abastecen sin compensación hace más de 100 años a varias ciudades del norte de Chile. 
 
Ante eso, La Moneda argumentó que las aguas del Silala supuestamente corresponden a un río internacional y para demostrar su hipótesis sacó un mapa  de 1904 en el que se observa un trazo que sería el supuesto río que nace en Bolivia e ingresa a territorio del vecino país. 
 
No obstante, en el documento de 1908,  The Antofagasta (Chili) & Bolivia Railway Company Ltd (FCAB) solicita usar las aguas de las "vertientes no muy abundantes” que "brotan en un terreno completamente crial y de dominio público, pues ni en las inmediaciones a muchas leguas a la redonda, existe propiedad alguna particular, ni menos campos de cultivo”, señala el documento.
 
La empresa, en ese entonces,  explicó a la Prefectura de Potosí que necesitaba de esas aguas para la alimentación de las máquinas de ferrocarril debido a que usan aguas impropias que destruyen sus calderos en poco tiempo, y que tienen que conducir desde largas distancias en estanques, lo que dificulta el tráfico.
 
En el documento Chile también admite que con "obras de captación y de canalización, podrían utilizarse  dichas vertientes aunque con coste crecido, y se proyecta ejecutar esas obras para utilizarlas en el espacio de su línea”.
 
La experta en derecho internacional, Karen Longaric, afirmó en una entrevista que si bien indica "Siloli, el nombre no incide en nada porque en el documento admite  que las aguas provienen de vertientes que emergen en territorio boliviano”.
 
Agregó que La Moneda no puede negar que  realizó obras para captar y  canalizar las aguas de las vertientes  de los bofedales, además que tiene una deuda histórica. "No es que las aguas discurren en forma natural; fueron canalizadas”, apuntó. 

El vicecanciller Juan Carlos Alurralde informó que 180 litros por segundo son canalizadas a Chile, para que la colombiana  Empresas Públicas de Medellín (EPM) venda el recurso vital que llega desde Bolivia a 40 mineras de cobre que operan en el norte chileno. Entre ellas a la Compañía Nacional del Cobre (Codelco), compañía estatal que administra las principales minas de la región.
 
El periodista y autor del libro Potosí Ille Fatum, Mario Caro Martínez, advierte que Chile tendría una deuda con el departamento de Potosí de 573.715.176 dólares por el uso de las aguas del Silala, recolectadas desde 1908 hasta 1976.
 
Los documentos
  • Pago La protocolización del documento de concesión y adjudicación de las aguas del Silala  tuvo un costo de 40 centavos en timbres. Bolivia pagó 30 centavos y la Compañía The Antofagasta (Chili) & Bolivia Railway Company Ltd (FCAB) apenas 10 centavos, según el autor del libro Potosí Ille Fatum, Mario Caro Martínez.
  • Sin uso Las aguas del Silala "topográficamente no pueden ser aprovechadas por los potosinos del lugar y más bien ven con resignación cómo esas aguas van a satisfacer las necesidades del norte chileno”, advierte Caro.
  • Propuesta El Gobierno nacional anunció que ejecutará proyectos para el aprovechamiento de estas aguas.
 
Fuente: Página 7

martes, 5 de abril de 2016

Insulza: Sería "bien difícil" sentarse en una mesa con Bolivia

El agente de Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), José Miguel Insulza, ha augurado que será "bien difícil" hablar con Bolivia, en el caso de que La Haya ordene negociar una salida soberana al océano Pacífico, después de las "barbaridades" que ha dicho sobre su vecino, informó telecinco.es que cita como fuente Europa Press.
"Vamos a ponernos en el caso de que (a Bolivia) le fuera bien en la CIJ (...) La CIJ diría que es bueno que Chile negocie con Bolivia, y eso significa sentar en una mesa a Chile y Bolivia y, desde luego, sería bien difícil", ha dicho en una entrevista a Radio Cooperativa.
Insulza ha indicado que "Morales y su Gobierno han hecho exactamente lo contrario a lo que deberían hacer para sacar algo" de Chile. "Después de todas las barbaridades que han dicho sobre nosotros, ese es un problema complicado para ellos", ha apuntado.
Además, el ex secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha considerado que la última amenaza de La Paz, sobre sus planes de demandar a Santiago en el alto tribunal por el río Silala, obedece a que "la prensa boliviana habla mucho más de los problemas internos de Morales"
"El Gobierno, bastante acosado por las últimas cosas, saca la carta chilena y la juega hasta la saciedad (...) Eso va a seguir ocurriendo siempre", ha lamentado, esgrimiendo que "Chile tiene una política exterior muy amplia, mientras que Bolivia tiene un sólo tema".
Insulza ha atribuido a estas maniobras la presión sobre Chile para que denuncie el Pacto de Bogotá, por el cual reconoce la jurisdicción de la CIJ. "Estando en un juicio que es complicado, qué mejor que sacarnos del juicio, o sea, convertir a Chile en el díscolo (...) y dejar a Bolivia como el respetuoso", ha explicado


Fuente: Opinión

Canciller chileno cree que Bolivia optó por la ‘hostilidad’

 
"Está claro que tienen una postura de hostilidad en vez de una de cooperación", dijo Muñoz en una conferencia en la Universidad de Miami, en esta ciudad del sureste de EEUU.


El canciller chileno, Heraldo Muñoz, lamentó este lunes que Bolivia haya optado por la "hostilidad", luego de que La Paz anunciara que sumará una nueva demanda contra Santiago ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el uso de las aguas de un río.
"Está claro que tienen una postura de hostilidad en vez de una de cooperación", dijo Muñoz en una conferencia en la Universidad de Miami, en esta ciudad del sureste de EEUU.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció que acudirá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para pedir la restitución de derechos sobre el Silala, que según La Paz no sería un río internacional, sino manantiales que brotan en territorio boliviano y que fueron canalizados artificialmente para dirigirlos hacia Chile.
Bolivia tramita otra demanda contra Chile desde 2013 para lograr una salida soberana al mar, que perdió en una guerra a fines del siglo XIX.
Santiago "se defenderá en la corte", garantizó el canciller Muñoz.
"Desafortunadamente, Bolivia eligió el camino de la confrontación y las demandas, y cambió sus posturas en ambos casos con respecto a las que mantenía hace 100 años", dijo Muñoz, que afirmó no obstante que Chile "siempre estará listo para dialogar".
Chile afirma que todos los conflictos limítrofes bilaterales quedaron resueltos con el Tratado de Paz y Amistad firmado en 1904.
Chile y Bolivia rompieron relaciones diplomáticas en 1978.
Por otro lado, Muñoz se refirió a los diálogos de paz que adelanta el gobierno de Colombia con los grupos guerrilleros, tras medio siglo de conflicto, que el gobierno chileno apoya en calidad de país acompañante, en el caso de las negociaciones con las FARC, y de garante, en las que se realizan con el ELN.
"Pensamos que la paz está al alcance y Chile se encuentra dispuesto a colaborar en la etapa posconflicto", agregó Muñoz.

Fuente:
La Razón Digital / AFP / MIAMI 

Militares se unirán a grupo que prepara demanda por el Silala

"Las Fuerzas Armadas con sus mejores profesionales, con los mejores militares que conocen sobre el Silala se van a plegar a la comisión, a esta gestión del Gobierno para sentar soberanía sobre las aguas del Silala", señaló el mandatario Evo Morales.
Militares bolivianos se unirán al equipo de expertos que preparan la demanda que presentará Bolivia en la Corte de La Haya contra Chile por el uso sin pago durante décadas de las aguas de la zona del Silala, anunció ayer el presidente Evo Morales.

En un acto con militares en La Paz, el mandatario boliviano señaló que el tema fue aprobado en una reunión que tuvo ayer en la mañana con el alto mando de las Fuerzas Armadas.
"Las Fuerzas Armadas con sus mejores profesionales, con los mejores militares que conocen sobre el Silala se van a plegar a la comisión, a esta gestión del Gobierno nacional para sentar soberanía sobre las aguas del Silala", señaló el mandatario. Pidió al comandante de la institución castrense, general Gonzalo Durán, que seleccione a militares destacados "para que puedan ayudar en esta planificación en defensa de las aguas del Silala". Morales anunció hace dos semanas que demandará a Chile ante un tribunal internacional por lo que considera un uso "abusivo" de las aguas del Silala, zona situada en la región andina de Potosí (suroeste), en la frontera con Chile. La controversia entre ambos países por este tema no es nueva, pero hasta ahora había permanecido en un segundo plano en la agenda bilateral, dominada por el centenario reclamo boliviano de una restitución del acceso soberano al Pacífico perdido en una guerra de fines del siglo XIX. El Gobierno de Morales demandó a Chile en 2013 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por el tema marítimo y ahora presentará su reclamo por el Silala ante el mismo tribunal, según ha anunciado el mandatario. Bolivia defiende que el Silala está formado por vertientes cuyas aguas fluyen a Chile por canales artificiales construidos en 1908, por lo que varias veces ha exigido una compensación económica al Gobierno chileno y a empresarios del norte de esa nación. Chile, que sostiene que se trata de un río internacional, ha anunciado que responderá con una "contrademanda" si el anuncio de Morales se materializa. En 2009, ambos países estuvieron a punto de llegar a un acuerdo por el que Chile debía compensar a Bolivia por la mitad del uso de las aguas, mientras se estudiaba una definición de la controversia. Sin embargo, el acuerdo fracasó y los dos países se culpan mutuamente por ello.

Fuente: Jornada Net



Evo Morales inicia difusión de argumentos por demanda contra Chile por el Silala


El Presidente Boliviano, Evo Morales, inició su campaña de difusión de los argumentos en los que se basará su demanda contra Chile por el uso de las aguas del río Silala, ante embajadores y representantes de organismos internacionales que asistieron al Palacio de Gobierno.
En la cita estuvieron presentes el canciller David Choquehuanca, el vicepresidente Álvaro García Linera y el vicecanciller Juan Carlos Alurralde, quien explicó con diapositivas y gráficos el reclamo altiplánico.
"Todos los argumentos que muestran que esta demanda no es artificial o artificiosa como sugirieron sino hay argumentos de peso, contundentes, históricos, jurídicos y técnicos", afirmó este último.
"Esto absolutamente no es un río internacional, por eso es importante el diálogo bilateral (Bolivia-Chile) acudir a las instancias que por derecho hemos creado los países para resolver en paz y armonía nuestras divergencias", agregó el vicecanciller, respondiendo de paso a las críticas realizadas por la Presidenta Michelle Bachelet, quien cuestionó a los países que "abusan" de los tribunales.
Las autoridades del vecino país intentan convencer con "muchas evidencias" de sus argumentos a la comunidad internacional.
El Presidente Evo Morales anunció además que solicitará la ayuda de las Fuerzas Armadas para cooperar con el equipo que prepara la demanda contra Chile.

Fuente: Ahora Noticias